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31 December 2012 @ 12:06 am
Días Duros [THG - TABLA TEMAS MUSICALES]  
Tabla: Temas Musicales.
Tema: 4. Días Duros.
Fandom: The Hunger Games
Claim: Katniss + Madge
Resumen: Todo el mundo parecía feliz y eso fastidiabaenormemente a Katniss. ¿Navidad? ¡Y un cuerno! Iban a ser unos días duros, sin apenas comida o formas de conseguirla.
Advertencias: Sin spoilers. Regalo de cumpleaños para dryadeh, que pidió algo de ellas hace muuuuucho tiempo. Ya sólo te debo el Madge/Gale. ;-)



Días duros.

Todo el mundo parecía feliz y eso fastidiaba enormemente a Katniss. La Navidad no era precisamente su época favorita del año al menos, no desde que su padre murió. Él siempre lograba que, incluso en las condiciones de pobreza de la Veta fuera una época agradable.

Pero, en aquellos momentos, para Katniss esa época del año solo significaba que hacía tanto frío que los animales se ocultaban en sus madrigueras, negándose a salir. Pasarían unas semanas antes de que el hambre les acuciara (y de esa debilidad, la joven sabía bastante) lo suficiente como para que se aventuraran a salir.

Para colmo, los víveres que había solicitado mediante las teselas iban a retrasarse al menos dos semanas.

¿Navidad? ¡Y un cuerno! Iban a ser unos días duros, sin apenas comida o formas de conseguirla.

Entre tanto, la joven había acudido al quemador con Prim. Normalmente, se negaba a llevar a su hermana pequeña al centro de contrabando del distrito, pero aquel día su madre estaba dispersa y prefirió que no se quedaran a solas. Además, iba a intentar intercambiar el queso que su hermana elaboraba a partir de su cabra así que, parecía justo que ella interviniera.

Katniss no entendió lo mala idea que era hasta que no llegaron a la pastelería de los Mellark. Ante el espectáculo que había en el escaparate, ambas jóvenes tuvieron que pararse boquiabiertas.

Había galletas con las más disparatadas formas, los más apetecibles sabores y los más vibrantes colores: copos de nieve de chocolate, de fresa; abetos verdes, dorados y rojos. Pasteles en forma de tronco de árbol cubiertos de chocolate y rellenos de nata…

-¡Katniss! –no le sorprendió que Delly saliera de allí con una bolsa llena de galletas.

Por un lado, era la mejor amiga de Peeta, por otro, era de las pocas chicas del 12 a la que le sobraban un par de kilitos.

Mientras la joven iniciaba un monólogo tan alegre como intrascendente, Katniss no podía dejar de observar a su hermana. La expresión de Prim había perdido la expresión de admiración inicial y ahora mostraba una de tristeza: la de quien mira algo que nunca podrá tener.

Eso hizo que la joven sintiera rabia contra los Mellark por poner eso donde todos podían verlo e incluso con Delly, que ni siquiera había tenido el detalle de ofrecer una galleta. Katniss la hubiera rechazado de todas maneras, pero habría sido un buen gesto.

-¡Madge! ¡Hola! ¡Mira Katniss, es Madge!

Efectivamente, al otro lado de la calle, estaba la rubia hija del alcalde y miraba fijamente a Prim. Instintivamente, Katniss se puso entre ambas, protegiendo a su hermana. Aunque la llegada de Madge hizo que Katniss pudiera escaparse de la charla alegre y crispante de Delly.

Al día siguiente, ambas hermanas estaban preparando su frugal cena de Nochebuena. Su madre no parecía estar dispuesta a unirse a ellas y, aunque Katniss no estaba para fiestas, entendía que no era justo para su hermana ser privada de ellas.

Estaban a punto de poner en el horno una raquítica liebre congelada cuando llamaron a la puerta. Al abrir, Katniss se sorprendió de encontrar allí a Madge Undersee. La morena casi le cierra la puerta en las narices cuando vio que la joven llevaba una caja en la mano.

-¿Quién es? –Prim asomó su cabecita infantil y se quedó tan sorprendida como su hermana al ver a la hija del alcalde en la puerta de su casa.

“No quiero caridad, no quiero caridad. Ni tuya ni de nadie” llamearon los ojos de la morena. Y aunque ardían de orgullo, en realidad, estaba suplicando.

Madge le dedicó una sonrisa tranquilizadora antes de volverse hacia Prim.

-Me han dicho que haces un queso de cabra delicioso y me preguntaba si querrías cambiarlo por esto –Madge mostró el contenido de la caja-. Las hice yo misma…

Efectivamente, el contenido tenía que estar hecho por ella. Eran galletas, pretendían ser parecidas a las de los Mellark, pero no lo eran: carecían de su forma, de su color, de su aspecto sabroso. De hecho, a Katniss le llevó un rato deducir que representaban pájaros y hasta quince años después, no supo que se trataban de sinsajos.

Tampoco supo que, aunque amorfos y descoloridos, Madge estuvo toda la noche horneando…

-¿Y bien? ¿Qué me dices?

Prim se aproximó a la caja y la examinó con el mismo aire de experta que le vio a su hermana en el Quemador el día anterior. Tras unos segundos, hablo con su voz clara e infantil:

-Mmm, un queso pequeño. La mayoría están quemadas…

-Pero me costó mucho trabajo hacerlas… ¿no podían ser dos?

Prim volvió a observar las galletas. La verdad era que la niña apreciaba el gesto, pero también sabía que su hermana se enfadaría si las aceptaba sin más.

Así mismo, Madge sabía que su amiga era muy orgullosa, ¿por qué sino habría hecho ella misma las galletas en vez de comprarlas? Por eso estaba dispuesta a negociar duro…

Finalmente, Prim y Madge acordaron que la rubia recibiría un queso y una botella de leche recién ordeñada. Una vez hecho el intercambio, Prim insistió en que Katniss acompañara a la rubia, al menos hasta la zona comercial.

Madge dijo que no hacía falta, pero Katniss estuvo de acuerdo con su hermana e insistió en hacerlo. Había mucha gente pasándolo mal y, aunque el culpable era como siempre Capitolio, habría personas a las que no les importaría desquitarse con la hija del alcalde.

Hicieron gran parte del camino en silencio: el frío no animaba a entablar conversación. Pero cuando llegaron a la pastelería, Madge rompió el silencio.

-Vi su expresión cuando miraba al escaparate. Tenía que hacer algo… -explicó nerviosamente, al principio, sonando tímida, pero luego cobrando fuerza-. Sabía que te enfadarías si gastaba dinero en ella, por eso, las hice yo misma. Sé que algún día tú podrás darle estas, pero, hasta entonces yo puedo darle esas. Y si te parece mal es tu problema, ¡aprende a vivir con ello!

Y con las últimas palabras, la joven rubia echó andar furiosa por la nieve. No había dado más que unos pasos, cuando Katniss la llamó:

-Madge…

La aludida se giró con curiosidad, aunque la joven de la Veeta aún no tenía ni idea de que es lo que iba a decir. Bueno, sabía lo que quería decir, pero llevaba años sin deseárselo a nadie, ni siquiera a Prim.

Cuando su hermanita pequeña se lo deseaba cada año, su respuesta consistía en un “también para ti, patito”. Pero esta vez…

¡Había pedido el doble de teselas que el año anterior! Cada vez, era más posible que su nombre saliera elegido para ser tributo y… quería decirlo. De alguna forma, sentía que era la única forma de volver a quedar en tablas con Madge y resarcir su orgullo.

Así que, lo dijo:

-Feliz Navidad, Madge.

La rubia, que hasta esos momentos había permanecido en tensión, se relajó y esbozó una tímida sonrisa:

-Feliz Navidad, Katniss.

 
 
 
Dryadeh: [thg] katnissdryadeh on December 30th, 2012 11:48 pm (UTC)
Siempre me he preguntado si en el mundo de THG habría Navidad y tú me has resuelto mi duda ♥ Muchas gracias por la viñeta, me ha gustado mucho y me ha encantado el gesto de Madge. Sabiendo que tenía que ir con cuidado para no herir el orgullo de Katniss y al mismo tiempo darle una alegría a la pobre Prim, claro que igual sus galletas saben a rayos pero el gesto es precioso y torpe. Y la discusión en la nieve, y que Katniss le desee feliz Navidad ♥ me encantan estas dos! Gracias por el regalito :D!!!
sara_f_black: THGsara_f_black on June 1st, 2013 06:40 am (UTC)
Oh, ¡qué bonito está esto! No lo había leído y hoy lo encontré entre todo lo pendiente con lo que no me pondré al día nunca...

Me gustó muchísimo el gesto de Madge, la chica tenía un corazón de oro y Katniss no sabía bien qué hacer ante eso...